Una vieja historia del valle del Hornija cuenta que un joven, desesperado por un amor imposible, se arrojó al barranco.
Pero aquel día soplaba un viento extraño, y el aire lo sostuvo hasta la otra orilla.
Lo tomó por un milagro. Renunció al mundo y vivió como fraile en una pequeña ermita cercana.
«Atreverse a saltar fue lo mejor que me pasó en la vida, aunque me llevó a un lugar muy distinto de aquel que esperaba».